Septiembre 20.
Parece que voy escribiendo una vez al mes. Mi espacio
sagrado de escritura, cede a otros espacios importantes o necesarios, de
sosiego o de conflicto, pero en todo caso, cedo mi espacio sagrado de escritura
y hasta ahora me “re-encuentro” …un mes después.
El tiempo va muy rápido, cuajado de todo tipo de episodios.
Decidí escribir a mano solamente palabras que me recuerden momentos
siginificativos.
Por ejemplo “carro de
madera”. No se exactamente la fecha, pero una tarde llegó Santiago a
contarnos qu estaba aprendiendo a manjar las maquinas para el trabajo en
madera. Fue muy interesante y chistoso escuchar su historia sobre la manera en
que se supone que “los hombres rudos” (obviamente esa nue fue la palabra que el
usó), saben manejar ese tipo de máquinas, y sin embargo…él no sabia, y una
compañera lo ayudó a enftrentar el terror de la pulidora con su lija a toda
velocidad.
Pocos dias después de esta anécdota llegó conel carro de
madera. Nos contó con detalle cuál habia sido la primera parte trabajada y cómo
tivo que hacer varias veces el esfuerzo hasta lograr las medidas adecuadas para
engranar todas las partes. Estabamos muy orgullosos. Aquí está el carro de madera.
Otra palabra en mi diario “Video positivo”. Santiago aprendió con la ayuda de mi hermano
Alejandro y de otros compañeros del colegio, a editar un video en su
computador. Ya conociamos el talento que tiene para los guiones y las
historias. Ahora, tenia la tarea de escribir un guión y hacer un video con un
mensaje positivo, un mensaje de superación personal. Escribió un guión para un
video corto de 3 muinutos en el que un jóven tiene que superar problemas en un
juego de basketball. El guin habla sobre la amistad y la fuerza de superación
personal. Aquí está el link
para el video que presentaron.
Me parece que este ejercicio tambié ayudó a confirmar su
decisión de incluir “Drama” dentro de la lista de materias que tomará el año
proximo. Santiago está construyendo un perfil de sí mismo en a medida que se le
abren esas oportunidades y experiencias. Ahora tiene claro por ejemplo que un
talento especial es narrar, argumentar y escribir. Le encanta narrar historias,
y es muy bueno escribiendo historias cortas y guiones. Así mismo le encanta
Sociales e histria porque son narraciones, y le gusta entrar en los personajes
y pensar desde su punto de vista.
Concierto
de Bob Dylan. Jose no llegó al concierto de la “Leyenda”. Así que
Santiago y yo acudiumos a la cita. Ni él ni yo sabiamos casi nada de Bob Dylan.
Yo habia leído la biografia de Steve Jobs y por lo mismo sabia que este
cantautor leyenda d ela música norteamericana, fue una de las razones que llevó
a Jobs a pensar en Itunes. Cuando tuvimos clara la noticia sobre el retraso en
la visa de Jose, le dije a Santiago “Tu y
yo tenemos una cita. Yo me vestiré para la ocasión y tu igual”. Nos fuimos
al concierto. Por su puesto, la edad promedio era 40 a 50 años. Santiago era
sin duda el único adolescente en el concierto. Pedimos una cocacola y papas
fritas. No había asientos ni sofás para sentarse antes del concierto, así que
comimos de pié. Comenzó el concierto con gran expectativa, y con mucho humor
nos dimos cuenta que ninguno de los dos entendía una palabra de las
canciones….la melodía y los instrumentos eran fantásticos. Pero Dylan era
reconocido por la calidad y profundiad de su poesía…la cual resultó
inaccequible para nosotros….un poco después del segundo tiempo partimos. Mi
reflexión con él era que no se trataba de agotar la jornada simplemente porque
ya teníamos la boleta de un artista famoso. Disfrutar el haberlo escuchado, su
voz ronca, a dulzaina, el contrabajo…y simplemente tener en nuestro inventario
de experiencias de vida, “haber asistido a un concierto de Bob Dylan”.
Sembrar una pequeña huerta. Frente a esta casa, hay un
pequeño corredor de tierra con algunas plantas y arbustos de flores. Un domingo
en la tarde, consciente de mi soledad y de mis opciones de vivirla
creativamente, decidí visitar el vivero cercano. Encontré un lugar fascinante,
con muchas opciones de plantas comestibles y aromáticas. La vendedora me
compartió su experiencia de crecer su propio pequeño huerto y me ayudó en la
escogencia de las plántulas. Finalmente compré una acelga, espinaca, coliflor,
brócoli. Sentir el sol, el viento y la tierra es un nutriente para mi. Cuando
digo “ser consciente de mi soledad”, me refiero a la evolución inevitable de la
familia con Santiago e Isabela entrando a la adolescencia. Amarnos, ser
solidarios y apoyarnos en momentos de necesidad, es absolutamente compatible
con la neceidad de espacio propio y tranquilo que ellos viven en este momento
de sus vidas. No les interesa el bosque, la caminata por el mar o la montaña.
Su descanso puede ser mi tormento, así que lo mejor es aprender a reconocer
esta etapa de la vida. Mi entretención mientras llega “mi compañero”, es
conectarme con la la tierra y la siembra.
Aquí una foto de mi
pequeña huerta casera.

