Monday, October 6, 2014

La Costa Oeste

Octubre 2 a 6
Conocimos la costa oeste. Una franja larguisima de tierra entre la montaña y el mar, con poquisima población y abuntandes helechos tan altos como árboles.

Salimos de Christchurch el jueves 2 al medio dia. El clima estaba adorable, tibio y con brisa. A una hora de trayecto, ya se veían cerca las montañas y tuve la sensación de que las montañas me absorbían hacia su centro. Era una atracción conocida y misteriosa a la vez. Tuve la convicción de ser “aspirada” por la montaña y entonces ser muy, muy pequeña en la inmensidad del verde.
En Kumara decidimos parar para almorzar. Sin haberlo planeado, llegamos a uno de los restaurantes con más galardones de la región. Royal Theatre Hotel. Es es realidad un hotel restaurado con un premio por la mejor restauración en 2013 y 2014. Construido en 1867, cada una de las 6 habitaciones tiene un tema y una decoración especial. Disfrutamos muchísimo la comida y sentimos de nuevo esa alegria de estar juntos bendecidos por una mesa abundante y exquisita.

Continuamos camino un par de horas mas tarde y llegamos a la cabaña que habiamos alquilado por dos noches. Desde el momento que entré, sentí la emoción de una cabaña campestre, pequeña, acogedora, llena de personalidad y de amor. Al final, nos quedamos 4 noches en la casita.
Lo que hacia esta casita encantadora, no era solo su tamaño y el ser un verdadero museo, sino la historia detrás de ella, de su construcción, su remodelación y la familia que la alquilaba.

 Una casita de 1930. Sus dueños recibieron a Dan en los años 70s. Para entonces era un joven adolescente que llegaga de Christchurch. Dan se estableció como un campesino pionero en la región, y aprendió muchos oficios lo que le permitió armar una vivienda prácticamente autosostenible. Su talento para reparar y poner a funcionar antiguos motores y maquinaria, se expresa en un taller de carpinteria con maquinaria de los años 50…una procesadora de miel de la misma época, forjas para el hierro y el cobre…huerta, compost, producción de conservas, mas dos lugares que renta: la casita donde nos hospedamos y otra a unos 500 mts. Con una sola habitación y una decoración que me recordó un estilo “mexicano” por los cactuses sembrados en hermozas macetas de colores

Dan y Kath se unieron hace unos años y decidieron una vida “por fuera del sistema”. Todo o casi todo lo que tienen es reparado, reciclado o creado por ellos. Regeneran, cuidan, siembran y reutlizan. En esa filosofia, educan a sus dos pequeños hijos en la forma de “home schooling” que en Nueva Zelanda es aceptado por el sistema regular de educación lo que permite a quienes se han educado por sus padres en casa, acceder a cualquier empleo o universidad.

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Un campesino fuera de serie. Con una cultura universal que le ha permitido verse como parte de una comunidad a la que puede servir. Entonces en algunas ocasiones este campesino pionero, ha servido a su comunidad en el papel de “Mackenzie Friend”. Esa es una figura en el sistema jurídico de Nueva Zelanda por la cual, un ciudadano sin titulo de abogado puede ser “la voz” de una persona que está siendo juzgada por un delito o contravención. Según Dan, le encanta el derecho, pero el derecho que está al servicio de las personas y que protege a la comunidad y al individuo.

La casita era en si misma, un plan delicioso, los pajaros, las siembras y la sencillez. Aunque afuera llovía a cántaros ( y llovió los 4 dias casi sin parar!), la casa era cálida y confortable.
Salimos a los dos glaciares que son la principal atración de la zona. Tristemente, igual que nuestros nevados, los glaciares están practicamrnte desaparecidos. Deberímos agradecer a personas como Dan y Kath, porque su trabajo contribuye a este planeta agotado.



Cerca de la casita, en el rio, Dan y Kath encontraron unas fuentes naturales de agua termal. Su recomendación es salir hacia el rio después de las 7pm, de manera que los zancudos ya estén dormidos y se pueda aprovechar la soledad y tranquilidad del rio. Estuvimos dos veces en los termales cavando con palas que ellos nos prestaron. Sangtiago cavaba piscinas profundas para él e Isabela. Jose y yo nos quedamos en un pozo que ya estaba hecho. Era una soledad maravillosa. El cielo despejado, la luna, el rio, el agua caliente y cuatro colombianos.


Santiago y Jose estuvieron de pesca con Dan en uno de los lagos cercanos. Isabela y yo disfrutamos ese dia juntas, una corta caminata por un camino de vegetación húmeda y exuberante de helechos. Mientras los muchachos enfrentaban el viento y la lluvia, Isabela y yo tomamos café y torta de zanahoria en un café local, después de unas compras artesanales. Fue un dia de recogerse, de tranquilidad en casa mientras la lluvia azotaba las montañas.



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