Domingo 11 de mayo,
Por dónde comenzar? Por el final:
Aquí en la cama escribiendo para relatar un dia lleno de
amor y de alegría.
Después de dejar los platos en la lavadora, la ropa en la
lavadora y las maletas de mañana listas, por fin me siento a escribir.
Estuvimos disfrutando al anochecer, una película buenísima con un reparto
estelar: todos somos admiradores de Milton Friedman…y donde él está, seguro es
una buena película. “En el arrunche” del sofá de la sala, reímos y celebramos
el final de un dia precioso.
Unas horas antes, tomábamos un delicioso capucchino en la
bahía de Lyttleton. Un café tranquilo sobre la calle principal…que en realidad
es una calle angosta y muy corta, con unos pocos locales comerciales. Su
encanto es estar precisamente sobre la bahía.
Durante el café recordamos las seis horas de navegación que acabábamos de disfrutar en un velero de 110 años!!
Cada día de la semana que termina, Jose estuvo revisando
detalladamente el pronóstico del clima. Como es un clima tan variable en esta
ciudad, quería estar seguro que podíamos navegar. El había conseguido para el
Dia de la Madre, una jornada completa para navegar por la bahía de Lyttleton
hacia el Océano Pacífico. Así que en realidad estábamos celebrando El día de la
Familia. La Bendición de estar juntos, llenos de amor y de alegría, admirando
la luz del sol sobre el agua, y sus mil destellos, el aire frío y agudo sobre
la piel, el sonido de las olas contra el velero, la sensación de ese sol
brillantísimo y apenas tibio.
Un poco después de las 930 llegamos al puerto. El velero de
110 años, construido todo en madera neocelandesa en 1902, fue adquirido por su
propietario en la ciudad de Nelson, al norte de la Isla Sur. El mismo navegó el
velero durante 3 dias y 3 noches desde Nelson hasta Lyttleton hace 12 años. Las
vigas son originales, y
seguramente varios elementos del velero que no se nombrar. Los muchos nudos de
diferentes formas atraen de inmediato la mirada, asi como las amplias velas que
en la mano de un experto navegante, se inflan fácilmente y ceden al viento.
Sobre las 10 zarpamos…! Jose relata los libros que ha leído
como historias para los niños (su hábito de lectura se ha beneficiado por el
curso de inglés: continua leyendo un libro al mes pero ahora puede hacerlo en
este nuevo idioma!!).
Yo me dedico a contemplar: los colores, las formas, los
sonidos, el contacto del aire frío con la piel…me dedico a estar
plenamente y completamente en este lugar, viviendo la enorme alegría de estar
juntos.
Sobre la 1 pm anclamos para almorzar. Teníamos queso, pan,
aceitunas, fruta, jamones y un delicioso vino ( jugo y gaseosa claro para
Isabela & Santiago) Después el dueño-navegante nos ofreció café caliente.
Era muy divertido observarlo manejando las velas y los nudos. Cada tanto debíamos
movernos porque las velas se acomodan para el viento y la dirección deseada. El
espacio era suficiente para caminar por la cubierta, así que de vez en cuando
paseábamos.
Un pequeño pingüino azul nos visitó y se unió a la
celebración!
En un momento les dije: “A
ustedes no les parece que cuando el cielo está completamente azul, uno podría
sacar una tajada con una cuchara como se hace con la gelatina?..yo tengo muchas
veces esa sensación o ese pensamiento”…fue un ataque de risa general!
Ninguno de ellos ha tenido esa sensación jamás!!
Yo les pregunté “qué
piensan entonces cuando ven el cielo así de azul?”…y solo dicen “pues que es el cielo azul…” nada más…
Fue muy gracioso, por lo menos la risa era como dicen “para
llorar…porque me dolía la boca del estómago”!!!
A las 330 estábamos de regreso en el puerto. Después el
capucchino. Después llegar a casita, armar la comida, ver la película y
finalmente cerrar un dia precioso. Bendito sea Dios.
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