Sunday, May 11, 2014

dia de la Madre

Domingo 11 de mayo, 

Por dónde comenzar? Por el final:

Aquí en la cama escribiendo para relatar un dia lleno de amor y de alegría.

Después de dejar los platos en la lavadora, la ropa en la lavadora y las maletas de mañana listas, por fin me siento a escribir.

Estuvimos disfrutando al anochecer,  una película buenísima con un reparto estelar: todos somos admiradores de Milton Friedman…y donde él está, seguro es una buena película. “En el arrunche” del sofá de la sala, reímos y celebramos el final de un dia precioso.
Unas horas antes, tomábamos un delicioso capucchino en la bahía de Lyttleton. Un café tranquilo sobre la calle principal…que en realidad es una calle angosta y muy corta, con unos pocos locales comerciales. Su encanto es estar precisamente sobre la bahía.

Durante el café recordamos las seis horas de navegación que acabábamos de disfrutar en un velero de 110 años!!

Cada día de la semana que termina, Jose estuvo revisando detalladamente el pronóstico del clima. Como es un clima tan variable en esta ciudad, quería estar seguro que podíamos navegar. El había conseguido para el Dia de la Madre, una jornada completa para navegar por la bahía de Lyttleton hacia el Océano Pacífico. Así que en realidad estábamos celebrando El día de la Familia. La Bendición de estar juntos, llenos de amor y de alegría, admirando la luz del sol sobre el agua, y sus mil destellos, el aire frío y agudo sobre la piel, el sonido de las olas contra el velero, la sensación de ese sol brillantísimo y apenas tibio.

Un poco después de las 930 llegamos al puerto. El velero de 110 años, construido todo en madera neocelandesa en 1902, fue adquirido por su propietario en la ciudad de Nelson, al norte de la Isla Sur. El mismo navegó el velero durante 3 dias y 3 noches desde Nelson hasta Lyttleton hace 12 años. Las vigas  son originales, y seguramente varios elementos del velero que no se nombrar. Los muchos nudos de diferentes formas atraen de inmediato la mirada, asi como las amplias velas que en la mano de un experto navegante, se inflan fácilmente y ceden al viento.

Sobre las 10 zarpamos…! Jose relata los libros que ha leído como historias para los niños (su hábito de lectura se ha beneficiado por el curso de inglés: continua leyendo un libro al mes pero ahora puede hacerlo en este nuevo idioma!!).


Yo me dedico a contemplar: los colores, las formas, los sonidos, el contacto del aire frío con la piel…me dedico a  estar plenamente y completamente en este lugar, viviendo la enorme alegría de estar juntos.

Sobre la 1 pm anclamos para almorzar. Teníamos queso, pan, aceitunas, fruta, jamones y un delicioso vino ( jugo y gaseosa claro para Isabela & Santiago) Después el dueño-navegante nos ofreció café caliente. Era muy divertido observarlo manejando las velas y los nudos. Cada tanto debíamos movernos porque las velas se acomodan para el viento y la dirección deseada. El espacio era suficiente para caminar por la cubierta, así que de vez en cuando paseábamos.

Un pequeño pingüino azul nos visitó y se unió a la celebración!

En un momento les dije: “A ustedes no les parece que cuando el cielo está completamente azul, uno podría sacar una tajada con una cuchara como se hace con la gelatina?..yo tengo muchas veces esa sensación o ese pensamiento”…fue un ataque de risa general! Ninguno de ellos ha tenido esa sensación jamás!!
Yo les pregunté “qué piensan entonces cuando ven el cielo así de azul?”…y solo dicen “pues que es el cielo azul…” nada más…
Fue muy gracioso, por lo menos la risa era como dicen “para llorar…porque me dolía la boca del estómago”!!!


A las 330 estábamos de regreso en el puerto. Después el capucchino. Después llegar a casita, armar la comida, ver la película y finalmente cerrar un dia precioso. Bendito sea Dios.






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