Saturday, January 24, 2015

Crucero Australia 3

Newcastle
El primer puerto de llegada del crucero. Sobre la ciudad no conocimos porque tomamos la decisión de ir a una reserva para ver koalas. Y nuestro deseo se cumplió...la única tristeza fue no tener fotografías de ese animalejo tan simpático. Ni Jose, ni Isabela ni yo llevamos cámara, ni celular ni iPad...así que no pudimos fotografiar a estos ositos, que se mueven en c-a-m-a-r-a l-e-n-t-aaaaaa


Houbart & Port Arthur
Llegamos al segundo Puerto: Hobart. 
Un larguísimo recorrido en bus. Casi dos horas. Colinas, arboles. Nada intenso. Algo simple. Esa sensación de “simple” es por el contraste con el paisaje de Nueva Zelanda. Posiblemente el adjetivo es injusto. Pero la huella que ha dejado Nueva Zelanda con la belleza de sus paisajes, se siente ahora mas aguda por el contraste.

Por Arthur, el lugar de llegada, fue un presidio hace un siglo. Para construir el presidio, desterraron al pueblo aborigen. Sobre ellos y ellas nada se dice. En el folleto turístico, un párrafo de dos líneas, da cuenta de su existencia y su destierro. Que triste, pero se repite el fenómeno de Nueva Zelanda: la historia “comienza” cuando llegan los colonizadores!

Sobre el destierro…el presidio.

 En las instalaciones del presidio – mas exactamente, en el presidio “especial”, a donde confinaban los hombres que no lograban ser domesticados por el castigo físico, y cuya mente se intentaba doblegar por el aislamiento- tres actores ofrecen una obra de teatro de 16 minutos de duración. En el lugar de la escena, encontré el reglamento de prisioneros. En efecto, la norma era el aislamiento. Silencio. No podían mirarse a los ojos. Recordé a Focault y su reflexión que compara las escuelas y las prisiones.



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