Wednesday, January 7, 2015

Navidad con el Abuelo

Diciembre 13 de 2014 a Enero 7 de 2015

Comienzo por el final. Son las ocho del atardecer. El pronóstico para hoy era soleado hasta las 5pm, cuando comenzaría a llenarse el cielo de nubes. Nuvamente, acertado. A esta hora, mi papá lleva más o menos, 90 minutos de un viaje de 16 horas…acaba de partir el avión desde Auckland hacia Sn. Francisco, donde pasará dos noches, rumbo a Colombia. A esta hora, ya no estoy llorando, pero mi corazón sigue arrugado, tan blandito que una sencilla provocación, me haría llorar nuevamente. Nos despedimos en el aeropuerto de Christchurch a las 3:30pm. Teníamos la sensación de haber pasado un tiempo extraordinariamente feliz y tranquilo, a pesar de que la velocidad de los minutos parecía haberse incrementado. Fueron 20 dias que literalmente “volaron”.

En el regreso a casa ( yo usaba gafas de sol para disimular mis ojos y nariz enrojecidos), Jose me dijo algo muy cierto: a pesar de lo doloroso que es separarse del papá después de haber compartido intensamente estos días, realmente en Colombia, viviendo a unos pocos kilómetros de distancia, no nos dabamos con frecuencia el regalo de un tiempo para conversar. Es cierto. Solamente cuando viajabamos por vacaciones a Candelas (Chivor), recuerdo con alegría la sobremesa, tanto al desayuno como al almuerzo. Conversando, recordando, reflexionando. Algunas veces yo tejía en dos agujas. Otras veces, solamente preparaba el café y me sentaba en la mecedora con otra mecedora a mi lado para cuando llegara mi papá. Y conversábamos. En Bogotá era difícil, realmente esporádico, y sin duda, más por mis “ocupaciones”, que por él. …

Pero bueno, nada de remordimientos.  Dice Niranjananda: “El pasado es la memoria que nos ha permitido crecer”. Esa frase se aplica ahora.  Estoy segura que este tiempo que compartimos – estos 20 días en Nueva Zelanda- fue un presente a plenitud, cada momento vivido con tranquilidad, amor y cuidado. Aquí voy a relatar algunas memorias sobre episodios de humor, alegria, preocupación y nostalgia.

Cruzaste el océano,
Un puente colgante,
Y llegaste
Al otro lado del mundo
Donde te esperábamos



Diciembre 13, 2014
Después de un breve reposo en casa – necesario como resultado de un vuelo de 16 horas entre Sn Francisco y Nueva Zelanda, más dos horas entre Auckland y Cristchurch- salimos a caminar por el barrio Hoon Hay con destino al colegio Hillmorton.
El recorrido hacia el colegio guiado por Isabela, nos llevaba invariablemente a los parques que ella visita casi todos los días a la salida del colegio. Allí descubrimos porque Isabela regresa del colegio una o hasta dos horas después del final de la jornada escolar!! Son parques con diferentes juegos para trepar, saltar, rodar y deslizarce. Desde que era una pequeñita Isabela adora los juegos en los parques, sobre todo los columpios y más tarde, el pasamanos.




(insertar fotografia exacta)
Al llegar al colegio, Isabela comenzó a explicar con detalle el uso de los diferentes salones. En algunos casos, ella y mi papá se asomaban por las ventanas, encajando la cara entre las dos manos para ver lo más posible. Yo quería que él conociera los salones de baile – por Isabela- y de carpintería- por Santiago-. Imaginaba el trabajo de la madera como un espacio de conexión entre abuelo y nieto. Isabela describió los diferentes espacios de una manera muy clara y me alegró mucho comprobar una vez más, que en el año transcurrido, ella logró dominar ese laberinto de pasillos, corredores y salones de puertas gruesas y estrechas ventanas.  Estoy segura que su experiencia en este año escolar muy muy feliz.

.. .te esperábamos para compartir contigo 
nuestra vida cotidiana.



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