Marzo 28
Clase de yoga con la Primaria Mairehau!
9: am, el primer grupo de niños llega y de una vez se van sentando con las piernas cruzadas
…listos ya para iniciar el día con el mantra
Om tres veces…me siento feliz al verlos!
Un grupo tras otro. Y mi auto-observación: ¿cómo manejo las
instrucciones, cómo voy precisando las instrucciones en inglés…cómo “acepto” mi
alegria y la satisfacción por un trabajo bien hecho?
Esa aceptación es un logro para mi. En realidad casi siempre
he mirado primero lo que es deficiente, y no acepto mi alegría con una dosis de
orgullo…y qué bueno que puedo hacerlo sin sentir que “debería ser más humilde”…
en realidad, abrazar la Vida en toda su extensión, es
también reconocer y aceptar un trabajo bien hecho, siempre que se vea como
“karma yoga”.
Qué quiere decir?
Karma yoga
significa hacer el trabajo de cada día con la mayor sinceridad, seriedad y
compromiso pero sin apegarse al resultado. El trabajo se hace bien , por el
mero hecho de que salga bien, pero sin esperar el reconocimiento, sin esperar
el éxito, sin esperar la cosecha. Hacer el trabajo bien por el mero hecho de
que salga bien, es el antídoto contra el “apego” y la ansiedad que
inevitablemente causa la expectativa.
Para mejorar cada vez, he pedido a las profes una retroalimentación.
Una de ellas envió un mensaje a mi mail, y me alegra mucho saber que en su
opinión ha sido positivo y bien hecho.
Durante el break,
voy al salón de profesores y a mi lado está una madre de familia que hace
algunas labores en el colegio. Hablamos y ella dice algo que me deja pensando: “que bueno sería yoga para las madres,
porque después de que nacen los hijos, nos olvidamos de nuestro cuerpo y de
nosotras mismas”.
Al regreso a casa, escribo mi auto evaluación de la clase,
me preparo un almuerzo ligero y me voy feliz a leer a un café cercano. Llevo en
mi mochila dos libros fantásticos: In a
different voice, libro escrito por la psicóloga Carol Guilligan, una de las
principales inspiradoras de lo que hoy se conoce como “Etica del Cuidado”. El
otro es Amistad de Juventud, uno de
los compendios de cuentos de la Premio Nobel Alice Munroe.
Guilligan construye su obra psicológica, filosófica, con
base en análisis de obras de literatura, el análisis de sus personajes y de los
arquetipos que ellos representan. Ella sugiere que la hay una Etica en todo ser
humano que le conduce al cuidado, a la consideración hacia otros y al valor de
las relaciones- una ética que si bien es humana,
no ha sido valorada hasta ahora sino mas bien considerada inútil, propia de las
mujeres que no triunfan en la vida moderna. Alice Muroe, construye su obra a
partir de la observación de la vida de las mujeres en Ontario, y logra
personajes que siendo locales, representan rasgos universales de la humanidad.
Con estas dos mujeres cerca, paso un rato delicioso de
lectura y reflexión.
En un momento del cuento “El dia de la Peluca”, Monroe
describe a una mujer, la casa de la mujer y la relación la apariencia de una y
otra: “ Margot le fue enseñando la casa (
a una amiga)…la sala de estar, con su alfombra rosa sus sillas de seda a rayas
y metros y metros de cortinas color verde pálido…la admiraron desde el umbral ,
exquisita, oscura, intacta…Margot llevaba unos pantalones cortos de flores
verdes y una camiseta a juego. Tenia las piernas gruesas y desfiguradas con
venas hinchadas, la carne de la parte superior de sus brazos estaba abultada,
su piel era morena, manchada de lunares, curtida por tanto sol…Parecía que todo su cuidado, toda su
vanidad, fuera a parar a la casa”
Así, Munroe me recuerda la expresión de la madre de familia
en la sala de maestros durante la mañana. Y me deja reflexionando sobre el
cuidado y el auto-cuidado.
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