15- 24 de enero
La experiencia comenzó unas semanas antes del viaje. Como
equipaje autorizado, cada uno debía viajar máximo con una maleta de 23 kg.
La primera experiencia era tomar una decisión ¿qué llevar y
qué dejar? ¿seríamos capaces de desprendernos de muchos de los objetos que
considerábamos de uso básico y diario en nuestra vida en Colombia?
Los cuatro últimos días antes de tomar el avión se invirtieron
en escoger empacar y desempacar. Al final todos tuvimos que dejar algunas de
las cosas que habíamos previsto llevar. Era difícil tener un criterio claro
para escoger: ¿cómo es el clima?, ¿las actividades o las rutinas que viviremos?
Era necesario permitirnos la sorpresa y quizás el desconcierto.
24 de enero
Tomamos el avión en Bogotá rumbo a San Salvador para continuar
hacia San Francisco. Desde el avión mirábamos el mar caribe y su visión nos
confundía: ¿ Sobrevolábamos volcanes? Arena? O bancos de sal marina? Esas
fueron las tres imágenes que vinieron a la mente de Santiago al mirar por la
ventana del avión.
25 de enero
El amanecer en la bahía de San Francisco contemplamos los
colores del cielo y los reflejos de barcos y veleros en las aguas quietas.
Velero de tres mástiles justo frente a nuestra ventana. Escuchábamos las
gaviotas, cada vez más gaviotas a medida que avanzaba la aurora hacia la
mañana. Algunas personas – que luego distinguimos como integrantes de clubes de
natación de la Bahía, y que
caminaban descalzos, en vestido de baño y con gorros de natación por las calles y el muelle- estaban
nadando a las 530 am, como pingüinos en el agua que imaginábamos helada.
Pero sin lugar a dudas lo que más recordará de Sn Francisco
es la tienda de Apple donde compró el IPod -Touch y el forro amarillo de Bob
Esponja. “Voy a llorar” dijo ella y el vendedor respondió “espero que sean
lágrimas de emoción”.
Observar, observar, observar-me. Observar con todos los sentidos. Ser consciente de cada
sensación del cuerpo , de cada emoción, de cada pensamiento. Por ejemplo, ser
consciente de los aromas: en la panadería más famosa de San Francisco, los
panes lucen formas relucientes y cortezas duras que me provocan…pero no hay
aroma de pan horneado…qué extraño! Lo mejor de una panadería es el aroma del
pan recién horneado!
A las 7pm tomamos el avión hacia Nueva Zelanda

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