Monday, February 10, 2014

Preparando el viaje



15- 24 de enero
La experiencia comenzó unas semanas antes del viaje. Como equipaje autorizado, cada uno debía viajar máximo con una maleta de 23 kg.

La primera experiencia era tomar una decisión ¿qué llevar y qué dejar? ¿seríamos capaces de desprendernos de muchos de los objetos que considerábamos de uso básico y diario en nuestra vida en Colombia?

Los cuatro últimos días antes de tomar el avión se invirtieron en escoger empacar y desempacar. Al final todos tuvimos que dejar algunas de las cosas que habíamos previsto llevar. Era difícil tener un criterio claro para escoger: ¿cómo es el clima?, ¿las actividades o las rutinas que viviremos? Era necesario permitirnos la sorpresa y quizás el desconcierto.

24 de enero
Tomamos el avión en Bogotá rumbo a San Salvador para continuar hacia San Francisco. Desde el avión mirábamos el mar caribe y su visión nos confundía: ¿ Sobrevolábamos volcanes? Arena? O bancos de sal marina? Esas fueron las tres imágenes que vinieron a la mente de Santiago al mirar por la ventana del avión.

25 de enero
El amanecer en la bahía de San Francisco contemplamos los colores del cielo y los reflejos de barcos y veleros en las aguas quietas. Velero de tres mástiles justo frente a nuestra ventana. Escuchábamos las gaviotas, cada vez más gaviotas a medida que avanzaba la aurora hacia la mañana. Algunas personas – que luego distinguimos como integrantes de clubes de natación de la Bahía,  y que caminaban descalzos, en vestido de baño y con  gorros de natación por las calles y el muelle- estaban nadando a las 530 am, como pingüinos en el agua que imaginábamos helada. 

Pero sin lugar a dudas lo que más recordará de Sn Francisco es la tienda de Apple donde compró el IPod -Touch y el forro amarillo de Bob Esponja. “Voy a llorar” dijo ella y el vendedor respondió “espero que sean lágrimas de emoción”.

Observar, observar, observar-me.  Observar con todos los sentidos. Ser consciente de cada sensación del cuerpo , de cada emoción, de cada pensamiento. Por ejemplo, ser consciente de los aromas: en la panadería más famosa de San Francisco, los panes lucen formas relucientes y cortezas duras que me provocan…pero no hay aroma de pan horneado…qué extraño! Lo mejor de una panadería es el aroma del pan recién horneado!


A las 7pm tomamos el avión hacia Nueva Zelanda

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