Wednesday, February 12, 2014

Sumergirse en el agua fria

Feb 6 ( jueves):
Me propuse tener una práctica de yoga  con una duración normal y completa: 1hora y media.
Es algo que le da estabilidad a mi vida, y que en ocasiones como esta, en que el espacio es reducido, las rutinas cambian, los horarios de sueño se cambian, llega un momento en que de verdad necesito retomar mi práctica con la regularidad de siempre.

Vistamos el Lake Coleridge. Un color azul que solo he visto en el mar de San Andrés. Salimos del hotel con pan, queso, jugo y manzanas. Armamos pic-nic frente al lago. Yo tenia muchísimas ganas de caminar ese dia. Jose y Santiago habían salido a pescar a las 6 am y no quise dejar a Isabela sola, así que me resigné a no salir temprano a caminar. Para la hora del medio dia en que íbamos para el lago, ya estaba irritable. Definitivamente no quería moverme más en carro! Necesitaba caminar! Así que al llegar al lago, comencé a caminar por la orilla pedregosa. El azul es intenso hacia el centro del lago pero en la orilla el agua es transparente…increíble! Se pueden ver cada una de las piedras en la orilla.


Después de caminar un rato, regresé al lugar donde Jose y los niños estaban jugando.
Ellos tres se divierten mucho juntos y Jose juega como un niño. Estaban jugando “pan y quesito” lanzando piedras al lago.




Comimos los sánduches y contemplábamos la maravilla de ese escenario, azul, algunos picos todavía nevados al fondo, y el arrullo suave el agua en la orilla. Absolutamente limpio, sin contaminación auditiva, ni visual, ni basura. Una familia local también estaba de paseo y llevaba su picnic.

Después de comer, salimos a caminar con Jose e Isabela. Santiago se quedó dormido. Una hora después, decidí aceptar la idea de Isabela de entrar al agua. Estaba tan azul que la imaginaba helada. Y así fue! Intenté tres veces pero siempre se me congelaban los pies. Al final logré sumergirme dos veces y fue delicioso. Jose dijo que estaba como a 18 grados centígrados.  El agua fría me llamaba y atreverme a hacerlo todavía me motivaba más. Como un nuevo reto para hacer algo que reta las actitudes del pasado.


Al regreso al hotel, dejamos todas las maletas listas. Empacar iba a ser difícil porque teníamos todavía bastante mercado en la nevera, así que me programé para despertarme muy temprano…y de nuevo renunciar a la práctica larga de yoga, por la necesidad de tener el menor estrés posible a la salida…

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