Saturday, July 26, 2014

Esquiar en la nieve

Julio 11

Sentía la cabeza pesada, mis pensamientos no fluían sino que por el contrario, todo parecía torpe y ambiguo. Concluí que era una sensación producto de varias cosas que pasan al mismo tiempo y me abrumaban: aplicar para la beca, aplicar para la visa, cambiarnos de casa, recibir a la familia de Ernesto…

Así y todo, logre el último paso para matricularme: finalmente aceptaron la prueba de fondos suficientes en mi nueva cuenta bancaria y procesaron mi matricula sobre las 11 am.

Me quedaban 4 horas para finalizar el paquete de la aplicación a la beca. Mi meta era en ese momento llevar los documentos al post office antes de la hora de cierre para salir camino a  Arrowtown con los niños a primera hora del sábado.

En una hora me di cuenta que eso sería imposible. Decidí aceptar la situación y prepararnos para salir al medio dia del sábado y no a las 7 am como habiamos pensado. Me sentía muy frustrada porque todo el retraso era resultado de no haber leído con cuidado ciertas instrucciones de la beca…no haber indicado a la oficina de B Bogota el cambio de direccion ( lo que implicó un retraso d varios dias en el paquete que venia con mis diplomas autenticados.)…en fin, de no manejar con calma los momentos de mayor exigencia.

Julio 12

Yo conocí a Jim Anglem en la presentación académica de una colega en la Universidad. Hoy Jim es un profesor Universitario dedicado a la investigación sobre la educación y la cultura maorí (concretamente sobre los procesos de Conferencias Restaurativas). Durante la presentación, quedé muy intrigada por las intervenciones que él tuvo, y le pedí una cita. Tomamos café una mañana de hace varios meses, y conversamos casi por dos horas llegando a descubrir similitudes en nuestros intereses y en la forma de ver el mundo. En ese momento, él me ofreció su casa en la ciudad de Arrowtown diciendo “que ellos no arriendan esa casa nunca, sino que a veces la prestan a los amigos”. Me sentí muy honrada con esa nota, pensando que acabábamos de conocernos. Así que para estas vacaciones, Jose pensó que podíamos aceptar la invitación de Jim porque en Arrowtown están algunos de los campos más famosos de esquí en Nueva Zelanda.

Jose y yo visitamos a Jim en su oficina hace unas semanas. El se dedicó con mucha calma y delicadeza a explicarnos cómo llegar, y las precauciones básica sobre su casa. Así fue como el sábado en la noche llegamos a Arrowtown.


Julio 13 y 14:
Desafiar el frio y la velocidad. Dos elementos que consideré siempre mi límite. Pero en los Remarkables, un campo internacional de ski, decidí desafiar ese límite y permitirme la experiencia de aprender a esquiar. 



Desde hace años, José quería que todos tuviéramos el plan de esquiar en la nieve. El había aprendido a esquiar en Wisconsin, EEUU, cuando vivió allí por un año siendo adolescente. Pero después de muchos años, durante noviazgo y primeros años de matrimonio, él tuvo oportunidad de regresar a los EEUU y esquiar por temporadas. Luego, con los niños tuvo constantemente esa idea de organizar un plan de esquiar, recordando “después de un día divertido en la nieve, disfrutar en el refugio un chocolate caliente”.


Julio 15: regreso a casa después del viaje: compramos el salmón fresco, 10 dolares de ahorro por kilo de pescado, almorzamos en una mesita frente al lago…el cuadro inimaginable:


 Al fondo el cielo azul, abajo del cielo las montañas nevadas y la falda de las montañas, todavía verde, un verde opaco, deslizándose sobre el agua densamente azul del lagos

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