Julio 11
Sentía la cabeza pesada, mis pensamientos no fluían sino que
por el contrario, todo parecía torpe y ambiguo. Concluí que era una sensación producto
de varias cosas que pasan al mismo tiempo y me abrumaban: aplicar para la beca,
aplicar para la visa, cambiarnos de casa, recibir a la familia de Ernesto…
Así y todo, logre el último paso para matricularme:
finalmente aceptaron la prueba de fondos suficientes en mi nueva cuenta
bancaria y procesaron mi matricula sobre las 11 am.
Me quedaban 4 horas para finalizar el paquete de la
aplicación a la beca. Mi meta era en ese momento llevar los documentos al post
office antes de la hora de cierre para salir camino a Arrowtown con los niños a primera hora del sábado.
En una hora me di cuenta que eso sería imposible. Decidí aceptar la situación y prepararnos para salir al medio dia del sábado y no a las 7 am como habiamos pensado. Me sentía muy frustrada porque todo el retraso era resultado de no haber leído con cuidado ciertas instrucciones de la beca…no haber indicado a la oficina de B Bogota el cambio de direccion ( lo que implicó un retraso d varios dias en el paquete que venia con mis diplomas autenticados.)…en fin, de no manejar con calma los momentos de mayor exigencia.
En una hora me di cuenta que eso sería imposible. Decidí aceptar la situación y prepararnos para salir al medio dia del sábado y no a las 7 am como habiamos pensado. Me sentía muy frustrada porque todo el retraso era resultado de no haber leído con cuidado ciertas instrucciones de la beca…no haber indicado a la oficina de B Bogota el cambio de direccion ( lo que implicó un retraso d varios dias en el paquete que venia con mis diplomas autenticados.)…en fin, de no manejar con calma los momentos de mayor exigencia.
Julio 12
Yo conocí a Jim Anglem en la presentación académica de una
colega en la Universidad. Hoy Jim es un profesor Universitario dedicado a la
investigación sobre la educación y la cultura maorí (concretamente sobre los
procesos de Conferencias Restaurativas). Durante la presentación, quedé muy
intrigada por las intervenciones que él tuvo, y le pedí una cita. Tomamos café
una mañana de hace varios meses, y conversamos casi por dos horas llegando a
descubrir similitudes en nuestros intereses y en la forma de ver el mundo. En
ese momento, él me ofreció su casa en la ciudad de Arrowtown diciendo “que
ellos no arriendan esa casa nunca, sino que a veces la prestan a los amigos”.
Me sentí muy honrada con esa nota, pensando que acabábamos de conocernos. Así
que para estas vacaciones, Jose pensó que podíamos aceptar la invitación de Jim
porque en Arrowtown están algunos de los campos más famosos de esquí en Nueva
Zelanda.
Jose y yo visitamos a Jim en su oficina hace unas semanas.
El se dedicó con mucha calma y delicadeza a explicarnos cómo llegar, y las
precauciones básica sobre su casa. Así fue como el sábado en la noche llegamos
a Arrowtown.
Julio 13 y 14:
Desafiar el frio y la velocidad. Dos elementos que consideré
siempre mi límite. Pero en los Remarkables,
un campo internacional de ski, decidí desafiar ese límite y permitirme la
experiencia de aprender a esquiar.
Desde hace años, José quería que todos
tuviéramos el plan de esquiar en la nieve. El había aprendido a esquiar en
Wisconsin, EEUU, cuando vivió allí por un año siendo adolescente. Pero después
de muchos años, durante noviazgo y primeros años de matrimonio, él tuvo
oportunidad de regresar a los EEUU y esquiar por temporadas. Luego, con los
niños tuvo constantemente esa idea de organizar un plan de esquiar, recordando
“después de un día divertido en la nieve,
disfrutar en el refugio un chocolate caliente”.
Julio 15: regreso a casa después del viaje: compramos el
salmón fresco, 10 dolares de ahorro por kilo de pescado, almorzamos en una
mesita frente al lago…el cuadro inimaginable:
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