Julio 18
Retomo poco a poco. Mi rutina de yoga a las 6am. Luego voy a
la universidad y avanzando en preparar la reunión que tengo con Angus al medio
dia.
Estaba invitada a cenar Roshane con su esposo e hija.
Llevaron de regalo un vino tinto muy bueno y un pastel preparado por Sebastian,
pastelero francés con todos los titulos, que se ha tenido que acomodar aquí a
ser panadero en uno de los superpermercados de cadena (New World). Mientras
Sebastian se dedica a la panaderia y sus turnos de trabajo comienzan a la
madrugada, Roshane es profesora de inglés y fue la profesora principal en el
curso de Jose Alejandro. Ambos sueñan con abrir un café con pastelería francesa
el año que viene.
Sebastian es bastante critico del pais y de la sociedad
neozelandesa. Coinciden ambos en la apreciación que tiene Santiago sobre el
ambiente relajado, casi indiferente de los colegios. Al mismo tiempo, por su
experiencia en la panadería de New World, ha visto que un joven con poca
experiencia y poco estudio puede trabajar en la misma posición que él, con más
experiencia y estudios en panadería y pastelería.
Sebastian es buzo, y sus cursos son en buceo militar. Jose,
Santiago y Sebastian hablan largo rato del buceo, Isabela juega co la pequeña
Talia de 3 años. Yo disfruto mucho del vino, aunque quedé bien traumatizada con
la preparación del cordero al horno.
Resulta que Jose compró el cordero que viene enrollado con
una malla supongo que para rellenar y asar….supongo que en tiempos muy
diferentes de cocción al horno…total , la carne del animalito este quedaban muy
cruda y decidí partirlo en trozos…el ejerció me dejó bastante traumatizada.
Julio 19
Salimos 630 am para encontrarnos con el grupo de amigos de Korea,
Japón y Colombia en el lugar previsto para tomar el bus rumbo a Mount Hutt,
donde pasaríamos el día esquiando en la nieve. Todavía oscuro llegamos al lugar
y nos anuncian que se esperan una temperatura de -5c.!! Empacamos nuestro
equipo y partimos. Vamos todo el camino somnolientos, pero ya llegando al
destino final, vemos con asombro la belleza del paisaje: las montañas nevadas,
los valles y el río con su azul dramático.
Al llegar lo más difícil es ponerse todo el equipo. Es un
acto de paciencia y de esperanza. La paciencia porque entre las botas
pesadísimas, pantalón, chaqueta, guantes, casco…literalmente son 30 a 45
minutos. Y de esperanza, porque uno sabe que después de ese sacrificio, viene
la brisa helada de la montaña y la nieve perfecta para deslizarse.
Acordamos que José e Isabela iban juntos, mientras que
Santiago acompañaba y “enseñaba” a unos amigos de José. Mi destino era la pista
más fácil, donde todavía necesito práctica, y puedo ir a mi ritmo, disfrutando
también sentarme un rato en la nieve y sentir su frescura. Yo alcancé a subir
un par de veces, pero cuando ya me sentía confiada para comenzar en la pista
más avanzada, me encuentro a Santiago sentado en la nieve. De inmediato vi en
sus ojos lágrimas y me acerqué preocupada…
Resulta que Santiago se tropezó esquiando, dio un bote y
cayó sobre el brazo. En la caída había perdido el celular. Cuando lo vi, me dí
cuenta que sus lágrimas eran por el dolor del celular, más que por el dolor del
cuerpo, pero veía bajo la camisa una protuberancia cerca de la clavícula y
pensé que algo se había roto. Nos fuimos de inmediato a servicios médicos donde
lo observaron y concluyeron que se había roto la clavícula. En ese momento,
Jose no sabía nada y yo no tenía como comunicarme porque se le había quedado su
teléfono en casa. Nevaba intensamente y yo pensaba, “ahora como le aviso? Cómo encuentro un transporte que nos lleve a la
ciudad para tomarle sus radiografías y darle la atención médica? Cómo encuentro
a Isabela?”
Afortunadamente él estaba bien y yo estaba bastante
tranquila. Según la médica que lo atendió, el efecto de los calmantes para el
dolor duraba todavía unas horas.
Santiago me pidió avisar en recepción que el teléfono se
había perdido, y yo lo hice, aunque completamente escéptica de que pudiera
encontrarse un celular (iphone 5C) en medio de una pista de nieve absolutamente
llena de deportistas y tan blanca que no se distinguía el cielo, de la montaña,
de la plataforma.
Como ha sido la historia de estos meses, la generosidad,
buen genio y servicialidad de la gente de este país, sobresale cuando uno
enfrenta una dificultad o tiene una necesidad. En este caso el conductor del
bus que nos llevó a esquiar, averiguó que un bus del staff en el centro de
esqui, bajaba al pueblo más cercano a la 130pm. En ese bus planeamos entonces
de regreso, dejando a Isabela feliz y tranquila con el grupo de amigos de Jose.
Lo inesperado, y casi imposible ocurrió entonces: apareció el celular.
Por eso le decía a Santiago al final del dia que agradeciera
a la vida por la “suerte” o mejor por las bendiciones recibidas: aunque él veía
frustrada la ilusión que tuvo toda la semana por esquiar, la verdad era que
todo “habia salido bien”: tuvimos medio inmediato, tuvimos transporte
inmediato, apareció el teléfono …y lo mejor: el dictamen de los médicos en
Christchurch después de la radiografía, fue muy positivo: no había nada roto,
solamente el trauma en los tejidos blandos, lo que le implicaba unos días de
quietud y cuidado.
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